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Volver a tocar. Volver a sentir. Volver a ser.

Desde pequeño, el sonido fue mi refugio, la imagen mi espejo, y la emoción mi guía. Me formé en disciplinas que ahora se mezclan, chocan y se transforman en cada proyecto que toco. No hay etiquetas fijas: solo una pulsión por contar lo que vibra.

 

No creo en biografías lineales. Creo en momentos. En atmósferas. En fragmentos que te cambian sin aviso. Hoy me muevo entre la música, el cine, la palabra y la mirada. Cada concierto, cada historia contada, cada encuentro en directo… es un intento honesto de estar más cerca.

Rubén 

Gallardo 

Rubén Gallardo

Los Primeros Pasos en la Música (1992 - 1995)

Rubén Gallardo nació en 1992 en Felanitx, Mallorca, en el seno de una familia profundamente vinculada a la música. Desde muy pequeño, se vio rodeado de sonidos y melodías que despertaron su pasión por la música. A los 4 años, comenzó su aprendizaje autodidacta, explorando instrumentos como la batería y el piano. Fue entonces cuando su padre, músico y cantante, se convirtió en una figura clave, transmitiéndole el amor por la música y guiándole en sus primeros pasos.

Rubén Gallardo pequeño

Explorando Nuevas Áreas del Arte (1996 - 2011)

Con una gran pasión por el mundo artístico, Rubén comenzó a adentrarse en diferentes disciplinas, desde la actuación hasta la composición. A los 6 años, ya se subía a los escenarios en actuaciones teatrales y musicales en el panorama balear, destacando por su habilidad y carisma. Sus inquietudes lo llevaron a adentrarse en distintas disciplinas. Lo escénico se mezclaba con lo musical, y la curiosidad lo empujaba a tocar, a probar, a escuchar.

Durante estos años, ingresó en el Conservatorio de Felanitx, donde estudió batería y percusión. Su implicación no pasó desapercibida: los profesores veían en él una entrega que superaba lo habitual, una pasión que se traducía en ritmo, en precisión, en energía. Pero el conservatorio no fue su única escuela. En casa, guiado por su padre, Rubén descubría otros instrumentos: la guitarra, el piano o la bandurria. Aprendía por intuición, por necesidad expresiva, por esa pulsión que lo empujaba a crear antes de entender del todo cómo.

Fue a los 11 años cuando escribió su primera composición musical, demostrando su talento y curiosidad por la creación sonora. En esta etapa se unió a varios grupos musicales de distintos estilos, lo que enriqueció su formación musical. Su dedicación al mundo de la música y su creciente interés por la composición lo llevaron a componer sus primeras piezas sinfónicas más adelante.

Sus Primeros Pasos y su Formación en Producción (2012 - 2015)

Durante estos años, se sumergió de lleno en el mundo musical, rodeado de profesionales y artistas con los que comenzó a forjar relaciones y adquirir experiencias valiosas que marcarían su camino. Fue una etapa de constante aprendizaje, en la que, además empezaba a adentrarse en el camino hacia el ámbito cinematográfico. Sin embargo, antes de ello, se adentró en el mundo de la producción musical, perfeccionando sus habilidades y conocimientos. Su dedicación y esfuerzo fueron reconocidos con el título "honoris causa" tras finalizar sus estudios en sonido y producción musical. 

Primeros Logros e Inicios en el Cine (2016 - 2020)

Tras completar su formación en producción musical, Rubén Gallardo comenzó a construir una identidad artística sólida, donde la técnica se fundía con la emoción y la creación nacía de lo vivido. Su recorrido como músico de sesión, productor y colaborador en estudio lo llevó a compartir sonido en escenarios de Baleares y diversas regiones de la península. Cada encuentro, cada gira, cada espacio sonoro aportó capas a su sensibilidad, ampliando su forma de escuchar y de contar.

Durante varios años, formó parte de distintos grupos musicales de manera estable, entre ellos la agrupación folklórica Tierra y Mar. Allí, el vínculo con sus raíces extremeñas se transformó en canción, en ritmo, en memoria viva. Ese contacto con lo tradicional y lo colectivo le reveló el poder del directo como encuentro, como ritual, como verdad.

En 2016, dio un paso decisivo hacia el ámbito cinematográfico. Su primer encargo fue una pieza de piano para el filme Zerø, pero la profundidad de su composición cautivó al director, quien le propuso crear la banda sonora completa. Aquella partitura no solo marcó su debut en el lenguaje audiovisual, sino que le otorgó su primer reconocimiento internacional: el premio a "Mejor Banda Sonora" en el Festival Internacional Films InFest.

Ese proyecto abrió nuevas puertas. Rubén empezó a explorar la narrativa visual desde la música, desarrollando un estilo propio que fusionaba sonoridades clásicas y contemporáneas. Su trabajo fue respaldado por entidades como la Asociación Balear Amigos de las Bandas Sonoras (ABABS), que le otorgó un reconocimiento autonómico en 2018 por su aportación al género.

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Su dedicación y su capacidad para innovar le permitieron ampliar su influencia en el sector. Esto hizo que, poco a poco, fuera creciendo y perfeccionando su talento, enfocándose de cada vez a un estilo más marcado con propia firma, aunque esto llegaría más tarde. En 2019, su trabajo en "Retorno" le valió su segundo premio en el Films InFest.

Con una constancia en su carrera e empezando a consolidarse en el cine y la música, Rubén también exploró nuevos caminos como productor musical. Gracias a ello, su co-producción por el álbum "Por Amor al Arte" le valió un nuevo galardón en los "Premis Enderrock Baleares". Sin embargo, los proyectos audiovisuales y los reconocimientos nacionales, no tardaron en llegar. A finales de 2020, tras el estreno de varias de sus composiciones y en medio de la pandemia, Rubén compuso su segundo álbum de estudio, "Alma", un trabajo que presentó en formato de piano y que fue muy bien recibido por la crítica. A pesar de las dificultades del año, sus logros siguieron creciendo, y a finales de ese mismo año firmó la Banda Sonora de "El Viaje de Nuestras Vidas", partitura finalista en los aclamados Gil Soundtrack Awards.

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Evolución y Transformación Musical (2021 - 2022)

Rubén fue afianzando su trayectoria como compositor y productor, destacando por su versatilidad y por una capacidad innata para adaptarse a distintos géneros y lenguajes sonoros. Su enfoque meticuloso y su constante búsqueda de excelencia lo llevaron a participar en proyectos cada vez más ambiciosos dentro del sector audiovisual, donde la combinación entre técnica y sensibilidad se convirtió en su sello. En ese proceso, empezó a definir un estilo musical propio — reconocible, emocional, y cuidadosamente estructurado.

Durante este periodo, el escenario quedó en pausa, pero la música siguió viva en espacios íntimos, entre el piano y la composición. El directo no se mostraba, pero se intuía: como un latido en espera. Entre las partituras más significativas de esta etapa se encuentra La Leyenda de Oriol, una banda sonora que representó un punto de inflexión en su carrera. A través de una narrativa dramática y una estructura musical rica en matices, Rubén consiguió transmitir la esencia profunda de la historia desde el sonido, consolidando su lenguaje como compositor capaz de emocionar sin palabras.

La banda sonora fue presentada junto con ABABS en el que incluyó una interpretación en directo y una exposición detallada del proceso creativo detrás de la obra, permitiéndole compartir no solo la música, sino también la emoción que la sostiene. Fue más que una presentación: fue el primer reencuentro con el público tras años de pausa escénica.


Ese momento marcó un punto de inflexión, donde la música volvió a sonar frente a otros, con cercanía, honestidad y profundidad. El proyecto reforzó su reconocimiento como compositor y le permitió conectar con profesionales del sector que valoraron su enfoque narrativo y su sensibilidad artística. Por este trabajo, recibió su segundo reconocimiento autonómico, otorgado por la misma asociación.

 

​Durante este período, Rubén ubica su estudio en Mallorca, donde continuó su evolución artística, explorando nuevas técnicas de composición y producción.

Rubén Spring

Expansión Internacional (2023 - 2024)

Con una carrera en pleno auge y un estilo cada vez más consolidado, su constante experimentación con nuevas tecnologías y recursos sonoros ha elevado la calidad de sus producciones, permitiéndole ofrecer un enfoque innovador en cada obra. Es entonces cuando consigue traspasar las fronteras de España, llevando su música a producciones de alcance internacional. Su talento y sensibilidad para la composición, así como su implicación en cada proyecto, lo han impulsado a colaborar con cineastas y estudios en Estados Unidos, Reino Unido y Nueva Zelanda, expandiendo su visión artística y adaptándose a nuevas formas de narración cinematográfica.

Este periodo ha marcado una evolución clave en su trayectoria, donde su capacidad para fusionar orquestaciones sinfónicas con sonoridades contemporáneas ha captado la atención de la industria. Su versatilidad y meticuloso trabajo en la creación de atmósferas sonoras han sido fundamentales en la aceptación de sus composiciones en proyectos de mayor envergadura, consolidándolo como un nuevo referente dentro del mundo de la música para cine y medios audiovisuales de su época.

Rubén Gallardo Mirror Stacy

Con una definición más marcada de su estilo, Rubén ha logrado cautivar a su audiencia con partituras que no solo acompañan imágenes, sino que las dotan de vida. Su enfoque minucioso y su habilidad para explorar géneros inéditos se traducen en composiciones únicas, capaces de sorprender y emocionar tanto a seguidores como a profesionales del sector. Cada nueva obra refleja su dedicación y pasión por la música, dejando siempre una sensación de anticipación y admiración entre quienes la escuchan.

Durante esta etapa, Rubén también comenzó a involucrarse en producciones escénicas y musicales como director musical y compositor para diferentes productoras y espectáculos híbridos. Aunque no volvió al escenario como intérprete, ese contacto cercano con el proceso escénico despertó en él una nueva pulsión por el directo, una llamada silenciosa que empezaba a resonar con fuerza.

Uno de los hitos más destacados fue el reconocimiento recibido en el New York City International Films InFest Festival, que premió su trabajo en Mirror Stacy no solo por su calidad artística, sino también por su compromiso y evolución como compositor. Este galardón marcó el inicio de su consolidación en el panorama musical global, abriendo nuevas puertas en mercados internacionales y reforzando su proyección como creador interdisciplinar.

Consolidación Artística y reencuentro con los escenarios (2025)

2025 marca un punto de madurez en la trayectoria de Rubén. Tras una década de exploración sonora, su música no solo cruza fronteras: también vuelve a ocupar el espacio escénico con una nueva intensidad.

Dentro del cine, su estilo, cada vez más definido, ha captado la atención de productoras y directores internacionales, que confían en su capacidad para narrar desde el sonido con precisión y emoción. Pero más allá de los reconocimientos, este año representa algo más profundo: el reencuentro con el directo.

Mientras continúa creciendo en el ámbito cinematográfico, con nuevas bandas sonoras internacionales que consolidan su proyección global, Rubén vive un momento clave en su vínculo con el escenario.

 

Ese reencuentro se materializa con El Somni d’en Walt, una producción escénica en la que no solo firma los arreglos musicales, sino que también participa como solista. Este proyecto marca un antes y un después: una llave emocional que le devuelve al directo con fuerza, sensibilidad y una nueva mirada artística.

Rubén Gallardo

Con una red creciente de artistas, productores y creadores que lo ven como un aliado creativo, Rubén se afianza como un compositor con identidad propia. Pero ahora, esa identidad también se escucha en el escenario,  donde el sonido deja de ser fondo y se convierte en presencia.

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